Por John David
¿Por qué hay jóvenes que no logran
alcanzar la victoria?
Jóvenes que han sido
criados en hogares cristianos, enseñados
en nuestras escuelas cristianas y pastoreados en nuestras iglesias deberían estar
bien preparados para vencer. Estamos muy
agradecidos por todos los jóvenes fieles
que hay entre nosotros, pero nos decepcionamos cuando vemos los fracasos de
algunos.
Satanás y sus huestes, junto con nues tras tendencias carnales, forman una gran
fortaleza que es muy difícil de vencer. No
debemos sentirnos satisfechos con que
sean pocos los jóvenes que ceden a estos
poderes. Las almas que se pierden van
encaminadas a la destrucción eterna. iQué
podemos hacer para evitarlo? Sabemos que
Dios ha dado libre albedrío a cada persona.
Nuestros jóvenes necesitan escoger entre
Dios y la carne. Nosotros como padres e
iglesias no podemos tomar sus decisiones,
no importa cuánto deseemos hacerlo.
¿Debemos atrilbuir la culpa de los fracasos a los hogares no ideales? iO a la
exposición de opciones de la comunicación electrónica? iO será que el problema
es causado por las posesiones materiales
"En la integridad de mi corazón andaré
en medio de mi casa, No pondré delante
de mis ojos cosa injusta" (Salmo 101:2-
3).
Consideremos la exhortación a adorar apropiadamente como nos muestra
1 Corintios 14:15: "¿Qué, pues? Oraré
con el espíritu, pero oraré también con disfrutarlas?
junto con el tiempo libre
Todas estas cosas pueden ser muy
perjudiciales para la salud espiritual de
nuestros jóvenes, pero la verdad es que
estos perjuicios los podemos superar a
través de la gracia que provee nuestro
Padre celestial. "Porque la gracia de Dios
se ha manifestado para salvación a todos
los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mun-
danos, vivamos en este siglo sobria, justa
y piadosamente, aguardando la esperanza
bienaventurada y la manifestación gloriosa
de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para
redimirnos de toda iniquidad y purificar
para sí un pueblo propio, celoso de buenas
obras" (Tito 2:11-14). El poder del Dios
todopoderoso está disponible para vencer,
a pesar de los esfuerzos de Satanás para
hacernos caer.
para. el entendimiento; cantaré con el espí-
ritu, pero cantaré también con el enten-
dimiento".
La Biblia contiene muchos ejemplos de
tal compromiso para hacer la voluntad del
Señor. iSerá que este tipo de compromiso
es el elemento que falta cuando el joven
fracasa? iSe ha debilitado nuestra adora-
ción a Dios por algún deseo egoísta? Un
compromiso mediocre no nos llevará a la
gloria. Dios conoce nuestro corazón.
Lucas
9:61-62 nos muestra la falacia de la falta
de una decisión firme: "Entonces también
dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame
que me despida primero de los que están
en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que
Pero debemos examinar a nuestra
generación y no solo a nuestros jóvenes.
Padres, abuelos, pastores, maestros, examinemos el suelo de nuestra propia vida. ¿Hemos permitido que las espinas del
materialismo sofoquen la verdad que hay
en nuestro corazón? iHemos permitido
que el suelo pedregoso de una actitud de
rebeldía consuma nuestro fervor por la
verdad? ¿Ha caído la buena semilla de la
verdad en el endurecido suelo de la indife-
rencia, donde Satanás fácilmente la arrebata? A menos que el fruto del Espíritu
esté creciendo en nuestra vida, vamos a
encontrarnos en una posición débil para
decirles a nuestros jóvenes que tomen su
azadón y rompan el suelo duro que hay
poniendo su mano en el arado mira hacia
atrás, es apto para el reino de Dios".
Jesús expresó la magnitud de su com-
promiso cuando, acercándose a su pasión,
oró: "Padre, si quieres, pasa de mí está
copa; pero no se haga mi voluntad, sino
la tuya" (Lucas 22:42). iOh, si tan solo
nuestros jóvenes llegaran a percibir por
lo menos un poco de las bendiciones que
un verdadero compromiso puede producir,
aun si esto puede en ocasiones ser causa de
dificultades!
Por eso, jóvenes, les decimos:
Aprendan a estar firmes. Persistan en la
verdad a pesar de lo que cueste, como lo
hizo José ante la esposa de Potifar. Triunfen
cuando
ron los tres amigos de Daniel ante el enfu-
recido rey, y triunfaron sobre las llamas.
en su corazón. Primeramente sometamos
nuestra vida a las podas de Dios y luego
ayudemos a nuestros jóvenes a alcanzar
la victoria.
todos nuestros jóvenes, a los firmes
y a los que luchan, itomen ánimo! ¡Sigan
en la batalla de la verdad! Si otros fallan,
todavía tenemos al Autor de nuestra salvación que nos dará la fuerza necesaria
para alcanzar la victoria. Aunque nuestra
carne nos parezca fuerte, es pura debilidad aferrarnos a los deseos egoístas a
costa de la vida eterna. Por el contrario, la
fuerza verdadera está en entregar al Señor
nuestra vida y humildemente persistir en
la verdad. Cuando vayamos al cielo, estaremos felices de haber hecho e esfuerzo. La Corona te espera, y vas a vencer.